Paquete Olvidado

El viernes pasado se leía un mensaje en la pantalla del tranvía “perturbation légère du trafic. Arrêt non desservi“. Se había suspendido el tráfico temporalmente, por razones que en ese momento no dieron a conocer. Luego descubrí que en una estación a media hora de donde estaba yo, sé había encontrado un “collis suspect“. Es decir que alguien había olvidado su mochila en la estación de metro y, con el estado de alerta en Francia ahora, habían pensado que era una bomba.
Puede sonar hasta un poco paranoico, pero no es la primera vez que sucede. Alguien ve un paquete olvidado, lo señala, los guardias se ponen en alerta, evacuan a todos de la estaciónIMG_2475, paralizan el transporte hacia esa estación y esperan a saber qué es.

En septiembre un padre había dejado caer una mochila con juguetes infantiles dentro. Tomó 2 horas para que los agentes determinaran lo que era y que el tráfico vuelva a fluir. Esta vez fue una mochila negra, de repente más sospechosa pero de igual modo problemática. Felizmente no duró mucho la espera y pude llegar a clases a tiempo.

Esa misma noche me reunía con amigos para una cena y un estudio bíblico.  Al tocar el timbre un amigo mío de Singapur llegaba e irónicamente me preguntó en inglés: “¿sabes a quién le tengo que decir si se me quedó la mochila en el bus?” Tardé un rato en comprender que esto realmente le acababa de suceder hace 5 minutos. Se veía relajado, así que le dije que tenía que llamar a la compañía de transportes y que ellos tienen un grupo de personas que se ocupa de los objetos perdidos. Como no habla francés me pidió que yo los llamara. Esperé en el teléfono unos 15 minutos mientras otros llegaban a la casa y la música de espera nos hacía bailar y reír. Por fin me respondió “Philippe”. Luego de decirle que un amigo mío había olvidado su mochila negra en el bus C1 hacía 20 minutos y explicarle que dentro estaba un pasaporte, una cámara, un libro y un teléfono, él solo se dignó a decir: “No me han reportado nada, tendrá que volver a llamar el lunes en la tarde para ver si se ha encontrado algo“. No podía hacer más, pero ¡qué frustrante esperar hasta el lunes!IMG_1972

Mi amigo, Yian, ya no se veía tan tranquilo. ¡En 2 semanas se va del país! ¡No puede ser que se pierda el pasaporte justo ahora! Decidimos comer, éramos 17 y ya todos con las caras preocupadas. Se me ocurrió que podíamos ir con Yian al depósito de buses que quedaba a 7 minutos para ver si se había dejado algo o si el bus en cuestión estaba allí. Luego de comer fui con él y preguntamos pero nadie nos daba razón del objeto perdido. Iba orando en el camino pero a pesar de mi oración no sabía cuál sería la respuesta. Llegando y preguntando nos dijeron que el C1 “dormía” en otro depósito, había que ir hasta otra estación a 20 minutos de donde estábamos. Decidimos volver a la reunión e ir al depósito a eso de la media noche cuando los últimos buses llegan a descansar.

IMG_2509Caminando de regreso, vi en el paradero un C1. Algo dentro de mi saltó. Le dije a Yian: “Vamos a ver si tu mochila se encuentra en ese bus.” No sé porqué lo dije, hacía ya más de una hora que se le había extraviado y además ¿cuál era la probabilidad de que ese bus que veíamos a lo lejos fuera el mismo al que él se había subido?

Llegamos y la mochila no estaba allí, lo sabíamos ya de ante mano, hubiese sido imposible. El conductor de bus tampoco estaba, era el comienzo del recorrido y seguro había ido al baño. Esperamos unos minutos pensando que de repente este conductor podría avisarnos si encontraba la mochila una vez llegado al depósito. Pero no llegaba. Ya eran las 8:06, una hora y veinte desde que Yian se había bajado del bus. El bus debió haber partido a las 8:05 pm y no había señal del conductor. Estábamos por irnos cuando lo vimos llegar. Y aquí viene lo loco, lo genial, lo maravilloso, …

El conductor llegó, y ¿qué llevaba al hombro? ¡La mochila de Yian!
Salté, reí, yo no había perdido nada pero, luego de una hora de preocupación, la felicidad brotaba a la vista. Muchos lo llamarían suerte, yo lo llamo bendición. Otros lo llamarían coincidencia, yo lo llamo gracia. Varios lo leerán como una anécdota, yo lo viví y se quedó impregnado en mi memoria.

Hoy un año después de lanzar este blog les comparto una de las muchas alegrías que he vivido y que espero no olvidar jamás.

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2 pensamientos en “Paquete Olvidado

  1. Inesita, Que maravilloso que estés escribiendo ya hace un año, te comento, aunque tal vez lo sabes, tu abuelito Carlos siempre nos incentivaba a escribir sobre nuestra experiencia profesional, o experiencias de vida que nos parecieran importantes, porque ello podría ser de gran utilidad para otras personas, que hermosa experiencia que nos muestra la gracia y bendición de Dios en nuestro día a día, que Dios bendiga grandemente este aspecto de tu vida también, un gran abrazo, tu tia Gloria.

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